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Logística internacional

QUE ES LA ECONOMÍA CIRCULAR

Con este artículo voy a iniciar una serie de artículos sobre la gestión logística de la economía circular en las cadenas de suministro de la alimentación. Estos artículos son sólo un extracto de mi extenso artículo titulado "Knowing and managing the logistics tools into the Circular Economy along the food supply chain" que me ha sido solicitado por la revista European Food and Feed Law Review.

Quien esté interesado en su totalidad podrá bajárselo, en breves fechas, desde la Web alemana https://www.lexxion.eu/  

La ciencia logística tiene mucho que decir en la gestión de la Economía Circular.

Para poder analizar el modo en que la logística puede gestionarla, primero de todo será saber que es, en que consiste y, sobre todo, la importancia de que todos (economía doméstica, economía productiva e instituciones) empecemos a practicarla sin más dilación.

Hay muchas definiciones acerca de lo que debe entenderse por Economía Circular.

Podemos empezar a definir que es la Economía Circular a partir de la propuesta de definición legal, aunque incompleta (como ya razonaré), que se ha introducido en el artículo 2 apartado 1 letra g en la “Propuesta de REGLAMENTO DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO sobre el establecimiento de un marco para facilitar las inversiones sostenibles”:

“«economía circular», el mantenimiento del valor de los productos, materiales y recursos en la economía durante el mayor tiempo posible y la minimización de los residuos, en su caso mediante la aplicación de la jerarquía de residuos establecida en el artículo 4 de la Directiva 2008/98/CE del Parlamento Europeo y del Consejo”

De esta definición una de las dos ramas que va a dirigir la gestión logística de la Economía Circular en las cadenas de suministro alimentaria va a ser la generación mínima de residuos posibles.

Esto es así, ya que la vida útil de los alimentos finaliza en las basuras, bien como residuos, bien como alimentos no consumidos y que dada su corta vida útil, están destinados a convertirse en basura (salvo algunas excepciones, que ya expondré a través de alguna que otra iniciativa empresarial que han conseguido alargar y evitar su “transformación” en basura, cuando aún era posible su comercialización)

La actividad alimentaria, por su propia naturaleza, por un lado, no permite reutilizar un producto alimenticio una vez consumido ya que éste desaparece; por otro, aquellos productos alimenticios que no son consumidos, tampoco permiten ser reutilizados a través de las técnicas de reciclaje.

El único modo en que los alimentos, una vez han llegado al final de su vida útil pueden volver a entrar en la cadena logística de la alimentación, es a través del primer eslabón -eslabón de producción- a través del compostaje y la digestión microbiana que transforma los residuos en nutrientes biológicos.

Dejando al margen cual será la gestión logística más acertada de estos nutrientes y que va a ser objeto de este artículo, en este punto no cabe más disertación acerca de la parte de la definición legal que se quiere dar desde el Parlamento europeo.

La segunda rama de la que se ocupa la gestión logística de la Economía Circular y que sorprendentemente no incluye la definición de Economía Circular de la “Propuesta de REGLAMENTO DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO sobre el establecimiento de un marco para facilitar las inversiones sostenibles”, es el aprovechamiento de las fuentes de energía limpias.

Defiendo la inclusión del aprovechamiento de las fuentes de energía limpias como parte de la definición de Economía Circular en un futuro texto legal que se apruebe en el Parlamento Europeo.

Toda la energía que pueda obtenerse a partir de fuentes infinitas como lo son las radiaciones solares, el viento y el agua en movimiento; es energía que deja de obtenerse a partir de las extracciones del petróleo y otros recursos naturales finitos.

Si todos estamos de acuerdo que en el concepto de Economía Circular está el uso racional de los recursos naturales de la Tierra para evitar su agotamiento, deberemos aceptar, sin ningún tipo de dudas, que el aprovechamiento máximo de las fuentes infinitas anteriormente mencionadas (luz solar, viento y agua en movimiento) en sustitución de los recursos finitos naturales que nos proporciona nuestro planeta, debe formar parte de la definición legal de Economía Circular.

Habrá quien defienda que los recursos infinitos mencionados están incluidos en la expresión “recursos de la economía”, contenido en a propuesta de definición legal.

Atendiendo al resto de la frase en la que se incluye esta expresión –“recursos de la economía”- se concluye que sólo se incluye a los recursos finitos de la misma, omitiendo los recursos infinitos también disponibles y que asombrosamente se han omitido en tal definición.

La Economía Circular, como cualquier otro ámbito del conocimiento humano está vinculado a otros conceptos. En este sentido, hablar de Economía Circular, es también hablar de actividad económica medioambientalmente sostenible.

Por eso, al exponer la gestión logística de la Economía Circular, hago referencia a la huella ecológica, como un indicador para medir la eficiencia en la producción agroalimentaria.

Como es bien sabido, la huella ecológica se mide en las unidades de CO2 que se generan en la producción.

No voy a extenderme en este artículo en una relación más que probada de como el efecto invernadero generado por la acumulación de CO2 afecta al cambio climático y éste, a la producción sostenible de alimentos para una población mundial que no para de crecer.

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El diagrama está tomado de la Web: https://www.ellenmacarthurfoundation.org/


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